Detenerse es mirar, afinar los sentidos, aferrarse a la forma, a la casualidad de ese encuentro. Hay formas que insisten en ser miradas. Me pasa con estas imágenes que son como ojos de pupilas variables. Ojos de cíclopes para ver a través de ellos, y también para ser mirado por ellos. Los objetos miran, casi siempre están viendo, como al acecho, pero con desgano. No curiosos, sino aburridos, aburridos de mirar y de ser vistos.









Fotografías tomadas en el DF, en Oaxaca y en Barcelona.
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