En algunas páginas de Edgar Allan Poe es posible encontrar una conexión entre poesía y matemáticas. En su ensayo Filosofía de la composición, Poe afirma que el poema “El cuervo” fue creado (o más bien resuelto) “con la precisión y rígida coherencia de un problema matemático”, en vez de ser el fruto de la intuición o la inspiración. (Acá debo apuntar que evidentemente los lectores son libres de pensar que ese rígido análisis fue superpuesto al poema ya concluido, en una suerte de ejercicio más bien humorístico). Y a pesar de ese método, o precisamente a causa de éste, el efecto del poema, el golpe estético tiene mayor conmoción.

En algunas páginas de sus cuentos (en las que para mí es donde está el maestro en toda su oscuridad y luminiscencia), Poe también hace referencia a las matemáticas, como el caso de “La carta robada”, pero esta vez admitiendo que el análisis matemático no es suficiente para evitar ser abrumado por el silencio ante las preguntas difíciles. El detective Auguste Dupin afirma que “las matemáticas son la ciencia de la forma y de la cantidad (…) El gran error consiste en suponer que las verdades que se llaman puramente algebraicas son verdades abstractas o generales”; y “lo que es verdad en cuanto a relación -de forma y cantidad- es usualmente un craso error en términos morales”.
Dupin añade sobre el inteligente Ministro D. (ladrón de la carta): “Lo conozco bien; él es ambas cosas. Como poeta y matemático puede razonar bien; como simple matemático, él no podría razonar en absoluto”.
Resulta curioso entonces que mientras el poeta escribe un poema mediante un rígido razonamiento matemático, el detective resuelve un caso mediante el empleo de una suerte de intuición y conocimiento de la personalidad, con lo cual esquiva el estricto razonamiento de los tradicionales métodos de investigación y búsqueda (en este caso del papel que ya sabemos dónde fue sagazmente escondido).
En el poeta, en el detective y en el criminal se entrecruzan con gracia y algo de ironía los caminos de la intuición poética y el análisis matemático, acaso como el dorso y reverso de una misma cosa.
Jesús Miguel Soto Rincón
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